Como todos sabemos o percibimos, actualmente tenemos el mundo en a palma de la mano, léase «en el móvil”. Esta parte de la gran transformación digital en la que nos encontramos nos ha traído cosas positivas, como la accesibilidad a la información, de una forma rápida, plural y en muchas ocasiones económica mientras que, como parte negativa esta digitalización ha generado un trato más impersonal, más frío y en muchas ocasiones una percepción de una peor calidad de servicio entre proveedores y “clientes”.

Con mucho retraso frente a otros sectores, la actividad de la formación vial y las autoescuelas hoy vive su gran momento de transformación digital desde una posición que no debemos olvidar para entender lo que estamos viviendo: estamos ante un sector muy tradicional, muy apegado a sus costumbres y, en consecuencia, muy reacio al cambio… Pero, cómo se suele decir… “A la fuerza ahorcan” y las autoescuelas, especialmente por el impacto del COVID y las restricciones, han abrazado, cada una a su ritmo, estos “tiempos modernos”.

Pero, ¿de qué manera lo están haciendo? ¿de dónde partimos? ¿de qué hablamos cuando hablamos de transformación digital?

En un primer momento, la única digitalización que existía era la posibilidad de hacer test en la autoescuela en un ordenador y como mucho usar un proyector conectado con un ordenador para mostrar las presentaciones de PowerPoint o incluso programas pioneros como la Pizarra Pons allá por los años 2002-2003.

En está época, la formación era muy diferente, la mayoría acudíamos presencialmente a la autoescuela para asistir a las clases, aquí debo hacer un reconocimiento especial a los profesores, dónde casi sin material de apoyo, con muchísimos alumnos (cada uno de su padre y de su madre) eran capaces de impartir una clase de forma amena y comprensible.

Poco a poco se fue evolucionando, e internet llegó a nuestras vidas. Los test no se hacían antes o después de la teórica, sino desde casa con una clave, que no estaba mal, pero… se empezó a dejar de asistir a clase de teórica, qué es mucho más cómodo, desde luego, pero… que tiene sus consecuencias: las preguntas comenzaron a memorizarse, se empezó a olvidar el motivo por el que existe una determinada regla o excepción y empezó a notarse sobre todo a la hora del examen práctico… Esos STOP, sin línea de detención, esos adelantamientos por la derecha…

Esta situación siguió deteriorándose y se agudizó con la llegada de los smartphone. Los test ya no se hacían en el ordenador de casa, sino en el metro, en el tren… en el dentista, dónde fuera…. Algún alumno he tenido que hacía los test ¡en el propio aula de teórica!

En los últimos años el desarrollo de estos dispositivos ha permitido la existencia de un nuevo modelo de negocio en el sector de las autoescuelas, que es lo que se ha venido a llamar “Autoescuelas Digitales” frente a las “Autoescuelas Tradicionales”. Estas autoescuelas digitales ofrecen sus servicios mediante una aplicación de móvil, en la que a través de la gamificación (superando niveles) vas memorizando una serie de conceptos y patrones que te ayudan a superar el examen teórico.

Este tipo de aplicaciones han recibido una notable aceptación por parte de una cantidad relevante de alumnos, mayoritariamente jóvenes, gracias a su flexibilidad y accesibilidad, con el único requisito de contar con conexión en el móvil.

En paralelo, siguen existiendo las autoescuelas tradicionales, muchas de las cuales se encuentran actualmente en la encrucijada de, sabiendo que es urgente la necesidad de adaptarse a la digitalización, modernizan únicamente su aspecto pero no modificando su espíritu. Quizás una de las claves reside en que todavía no hemos sabido diferenciar – o se ha jugado a la confusión- entre qué significa una autoescuela “digital” y una autoescuela “digitalizada”.

De las primeras ya hemos hablado así que hablaremos de las segundas, las que más nos interesan. Estas, a diferencia de las primeras, cuentan con la ventaja de tener en muchas ocasiones una marca sólida, una trayectoria, una cartera de clientes generados del boca a boca por sus buenas prácticas y una filosofía volcada y basada en la formación vial y en la concienciación. Por otro lado, hablamos de las autoescuelas digitalizadas, aquellas que, respetando y manteniendo este valor, sacan provecho de la tecnología para mejorar la experiencia de cliente, la flexibilidad en la prestación de servicios, sus procesos internos y la gestión de sus activos.

Experiencias de cierto éxito como las clases a través de herramientas de videoconferencia online durante la pandemia dan muestra del potencial con el que cuentan las autoescuelas mal llamadas “tradicionales”.  Y de hecho creo que ahí reside el futuro éxito de la autoescuela, en conjugar la tradición, la cercanía al alumno, el fomentar la confianza con el profesor, con el uso de las nuevas tecnologías, y las fantásticas oportunidades que estas ofrecen.

Por ejemplo, con una inversión muy baja, un aula tradicional, puede convertirse en un estudio de grabación, dónde además de impartir la clase teórica tradicional, puede estar retransmitiendo la clase online, llegando a muchos más alumnos, además puede grabarla y subirla a un repositorio de clases, dónde sus alumnos a cualquier hora, puedan disponer de esa clase y verla las veces que sean necesarias.

Desde PONS, apostamos por este modelo, dónde lo tradicional se une a lo moderno, por eso, nuestros servicios se orientan al futuro y nuestras herramientas para los profesores, como la Nueva Pizarra PONS, está enfocada a ser un apoyo indispensable para el formador, dándole una versatilidad total, para desarrollar de forma exitosa cualquier clase e impartirla en cualquier lugar.

Esta herramienta cuenta con un lienzo de posibilidades infinitas, dónde el formador puede construir cualquier situación de tráfico que se le ocurra, un completísimo cuadro de luces, los más variados vehículos, desde el turismo al camión con remolque, pasando por la moto, el ciclomotor… Y quizá la parte más importante, que está constituida por un repositorio de normativa y temario actualizados de los permisos correspondientes.

Otra gran ventaja de esta nueva Pizarra PONS, es que es un servicio en la nube, no depende de descargar instalaciones ni actualizaciones, sino directamente entrar en la web y acceder con su clave, además al ser web, permite que sea utilizado incluso por el propio profesor del  práctico, facilitando al alumno la compresión de cualquier situación de tráfico.

Por otra parte, como decíamos antes, la Pizarra PONS, también puede utilizarse para impartir clase online, retrasmitiendo lo que se hace en la pantalla a través de internet.

En resumen, para PONS Seguridad Vial el futuro de la autoescuela es unir la tradición, de servicio,  calidad, conocimiento y trabajo pasadas con las nuevas tecnologías actuales y futuras. ¡¡Larga vida a la Autoescuela Digitalizada!!