Ganar seguridad en la conducción de nuestra moto es sencillo si aplicamos una serie de normas básicas y, sobre todo, si somos conscientes de los posibles riesgos a los que nos podemos enfrentar. Si además aumentamos nuestra habilidad, y nos protegemos bien, la probabilidad de sufrir un accidente grave disminuirá de forma exponencial.

Lo primero es ser conscientes de los motivos que hacen que la moto esté incluida en un grupo de riesgo. Las diferencias principales con los vehículos de 4 ruedas es que son más inestables, menos visibles y más vulnerables

MÁS INESTABLES

La dinámica sobre dos ruedas no tiene nada que ver con nuestra experiencia en el coche. Lo que solventamos al conducir un vehículo de 4 ruedas dando un giro brusco al volante, o pegando un frenazo, en la moto se traduciría en una caída inevitable. La tormenta perfecta suele producirse en alguna de estas situaciones que se describen sin ahondar mucho en la explicación física pero sí en sus consecuencias.

  • El conductor siente que se aproxima demasiado rápido a una curva:

  • Un vehículo u otro usuario se le atraviesa en un cruce sin posibilidad de esquivarlo:

Las soluciones ante los casos descritos y otros similares pasan por aprender que:

  • La anticipación es la clave de la supervivencia.
  • La velocidad adecuada es siempre un factor de protección.
  • La gestión de la mirada es fundamental.
  • Las técnicas de frenada de emergencia y el cómo trazar las curvas tienen que estar integradas en el comportamiento del conductor. Para ello nada mejor que realizar cursos y estar siempre en forma.
  • Los sistemas de ayuda en la conducción (MSC, ABS, Control de Tracción, suspensión electrónica, mapas de motor, etc.) tienen que ser una prioridad a la hora de adquirir una motocicleta.

La mayoría de accidentes se producen en el ámbito urbano y los conductores de moto son culpables solamente en el 25% de los accidentes en los que se ven implicados con otros vehículos. Eso sí, en todos los casos el otro conductor manifi esta no haber visto a la moto o no haber sabido apreciar su proximidad. Las motos tienen menor volumen y además tienen más aceleración que los vehículos de 4 ruedas. El resultado es que muchas veces somos invisibles para el resto de conductores que se desplazan de carril o giran en un cruce cortándonos el paso inesperadamente.

Independientemente de la culpa, la peor parte del accidente se la llevará el motorista por lo que la estrategia a seguir es conducir la moto como si fuéramos invisibles anticipándonos a sus maniobras. También debemos mejorar el “ser vistos”, haciendo buen uso del alumbrado y de la luz de freno (frenando con anticipación), usando prendas y cascos de alta visibilidad, utilizando los intermitentes, no circulando en los ángulos muertos de los otros vehículos y sobre todo no sorprendiendo a los demás conductores con cambios bruscos de trayectoria.

MÁS VULNERABLES

La carrocería de la moto es el propio conductor por lo que su equipo de protección es la única barrera frente al asfalto o al resto de obstáculos. La mayoría de accidentes se producen a velocidades inferiores a 50 km/h y es precisamente ahí donde se demuestra la eficacia del casco y del resto de elementos de protección.

A velocidades elevadas las fuertes deceleraciones que se producen en los impactos (el motorista puede pasar de 100 km/h a cero en milisegundos) hacen que su protección disminuya aunque el elemento cumpla su función. En los traumatismos en la cabeza, aun con el casco, se produce un desplazamiento de la masa encefálica y otras estructuras del cráneo, con cambios en la presión intracraneal, que suelen generar consecuencias irreversibles.

¡En moto vístete siempre como si te fueras a caer hoy!, buena frase y mejor estrategia.

LOS PUNTOS NEGROS

Los lugares en los que se producen más accidentes de moto en ciudad son los cruces, los pasos de peatones, los cambios de carril y el carril bus. En carretera, los accidentes se concentran en las vías secundarias y las carreteras de montaña, donde algunos pocos las confunden con “circuitos” soltando su adrenalina con insensatez.

ALGUNOS CONSEJOS

Antes de subirte a la moto:

  • Revísala a fondo: estado de neumáticos y control de su presión, luces, frenos, suspensión, pérdidas de líquidos, etc.
  • Equipaje: asegúralo, reparte bien el peso entre ambos lados de la moto, colocando lo pesado lo más abajo posible. Recuerda que cuanto más alto lleves el equipaje más sube el centro de gravedad y más problemas a la hora de circular.
  • ¿Estás en buen estado?: no sólo se trata de no beber alcohol o no tomar drogas, tu concentración y tu disposición hacia un manejo seguro serán tu mejor ayuda.
  • La ruta: planifícala con descansos frecuentes y evita puntos negros.
  • La meteorología: plantéate si es mejor quedarse hoy en casa, y con condiciones adversas mejora tu equipamiento.

Circulando la norma es VIDA:

Ver: cuanto más lejos mejor, dirige la mirada hacia donde quieres que vaya tu moto y procura ser visto por los demás usuarios.

Interpretar: anticípate al comportamiento de los demás usuarios.

Decidir: siempre optar por la opción menos arriesgada.

Actuar: necesitas de mucho espacio para frenar y cambiar la trayectoria de tu moto por lo que, ojo con las distancias laterales y la separación frontal.

Circulando la VIDA es norma:

  • Detrás de cada infracción se esconde un accidente.
  • Cumple siempre con las normas de tráfico y ojo con la velocidad.

Después de trayecto: revisa tu moto y si has notado algo extraño circulando no te conformes y averigua su causa

Disfruta: una conducción placentera y sin sobresaltos aumentará tu pasión por las dos ruedas. Si viajas con “paquete” no busques impresionarle con tus alardes y hazle que participe de forma activa en tu conducción y del viaje. El placer será doble.

 

 

 

 

 

 

 

Por Francisco Paz, Gerente de Movilidad y Formación de PONS Seguridad Vial

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